Paseos junto al mar
Si quieres disfrutar de un día relajado, sin prisas, pero lleno de rincones con encanto salpicados por el mar, te proponemos esta ruta en la que descubrirás rincones únicos sin prisas.
Itinerario
1. Playa de O Santo y A Coviña
Si eres de las personas que disfruta de las playas resguardadas, con encanto y poco masificadas, te proponemos pasar la mañana entre dos arenales situados a escasos metros de distancia, pero muy diferentes entre ellos.




Comienza tu día en A Coviña, una calita de arena blanca de unos escasos 75 metros de longitud a la que puedes llegar desde la carretera o desde la propia playa de O Santo. En ella podrás respirar la tranquilidad típica de las calas escondidas de las Rías Baixas en un paraje natural inigualable resguardado por piedras y árboles. Desde allí, desplázate hasta la playa de O Santo, un remanso de paz de arena blanca y fina que combina su paisaje con cantos rodados de unos 300 metros. Al contrario de su vecina (A Coviña), este arenal tiene forma rectilínea y cuenta con todas las comodidades de una playa con bandera azul. Sus aguas tranquilas y su ambiente relajado la hacen una playa perfecta para el baño o el fondeo de embarcaciones.
Comienza tu día en A Coviña, una calita de arena blanca de unos escasos 75 metros de longitud a la que puedes llegar desde la carretera o desde la propia playa de O Santo. En ella podrás respirar la tranquilidad típica de las calas escondidas de las Rías Baixas en un paraje natural inigualable resguardado por piedras y árboles. Desde allí, desplázate hasta la playa de O Santo, un remanso de paz de arena blanca y fina que combina su paisaje con cantos rodados de unos 300 metros. Al contrario de su vecina (A Coviña), este arenal tiene forma rectilínea y cuenta con todas las comodidades de una playa con bandera azul. Sus aguas tranquilas y su ambiente relajado la hacen una playa perfecta para el baño o el fondeo de embarcaciones.




2. Islote do Santo do Mar
Desde la playa de O Santo, dependiendo de las mareas, podrás visitar a pie el conocido Islote do Santo do Mar o Islote de San Clemente a través de una gran lengua de arena que lo une con la playa. En caso de que la marea te cuadre baja a primera hora de la mañana, nuestra recomendación es que comiences aquí tu ruta.




En este encantador islote de 14 metros de altura y 1,63 ha de superficie, encontrarás una pequeña playa unida al ismo de arena y una parte de vegetación y piedra, dónde se encuentran los restos de una curiosa ermita datada del siglo XVIII y orientada hacia el este, opuesto a la mayoría de las construcciones cristianas que conocemos a día de hoy.
En este encantador islote de 14 metros de altura y 1,63 ha de superficie, encontrarás una pequeña playa unida al ismo de arena y una parte de vegetación y piedra, dónde se encuentran los restos de una curiosa ermita datada del siglo XVIII y orientada hacia el este, opuesto a la mayoría de las construcciones cristianas que conocemos a día de hoy.




3-4. Puerto de Marín - Paseo Alcalde Blanco
Por la tarde, para terminar el día, te recomendamos un relajado paseo para contemplar la inmensidad de la ría desde el paseo Alcalde Blanco, el paseo marítimo de Marín hasta llegar a su majestuoso puerto, un lugar lleno de historia y tradición, el corazón económico de la villa.





Este malecón está totalmente renovado, en él podrás encontrar zonas de restauración en las que tomar algo o cenar, un parque infantil con zona acuática que hará las delicias de los más peques de la casa (y lo que no también) y unas impresionantes vistas al atlántico donde disfrutar la puesta de sol.
Este malecón está totalmente renovado, en él podrás encontrar zonas de restauración en las que tomar algo o cenar, un parque infantil con zona acuática que hará las delicias de los más peques de la casa (y lo que no también) y unas impresionantes vistas al atlántico donde disfrutar la puesta de sol.




